Hemos estado cinco días en Pirineos, primero solos en Boltaña y luego con Javi (el hermano de Mar), Eli (su chica), Pilar y Luís (sus padres) en Seira, al lado de Benasque. Nos alojamos en el Monasterio de Boltaña, un hotel de 5 estrellas que es chulísimo, con Spa y todo tipo de servicios (por cierto, fue mi regalo de cumpleaños). Estuvimos en régimen de media pensión y la verdad es que fue un acierto, porque las cenas eran espectaculares. ¡Así hemos venido con un par de kilos de más!
Aprovechamos que estábamos cerca de Formigal para ir a hacer un poco de mushing, es decir, conducir trineos de perros. Muy divertido y más fácil de lo que pensábamos en un principio. No nos libramos de alguna caída, pero más que nada por falta de experiencia para coger las cuestas-abajo. Los animales se saben el circuito de memoria y son muy dóciles. El precio tampoco es excesivo, 40€ una hora, aunque al final estuvimos casi 90 minutos.También aprovechamos el Spa y el gimnasio del hotel y, sobre todo, su servicio de masajes. Mar optó por uno con piedras calientes y yo elegí el terapeútico de cuerpo entero. ¡Qué delicia! Sales como en una nube. A mí la chica me encontró contracturas que no sabía que tenía, pero la verdad es que mereció la pena.
Como nunca habíamos estado en Ordesa en invierno, nos acercamos por allí el 30. La carretera de acceso no estaba mal, pero el aparcamiento era un puro cubito de hielo. La gente se ponía los crampones para caminar por allí. Y algunos dieron con sus huesos en el suelo por un resbalón inoportuno. Nosotros ya estamos acostumbrados y salimos indemnes. La zona estaba preciosa, aunque avanzar era difícil y sólo llegamos a las primeras cascadas (unos 7 km en total). Luego visitamos Torla y aprovechamos para zamparnos un solomillo en hojaldre a la pimienta negra que estaba buenísimo (como veréis, nos hemos pasado los cinco días comiendo como bestias).
El 31 fuimos para Seira. La idea era practicar esquí de fondo en los Llanos del Hospital, pero había mucha nieve y hacían falta cadenas, así que lo dejamos para otro momento y nos fuimos a hacer una rutilla por el Valle de Estós. Ya la conocíamos y nos lo tomamos con mucha calma. Nos llamó la atención una avalancha que había caído a principios de semana y que había movido mucha nieve. Cuando ves estas cosas te das cuenta de la fuerza de la naturaleza: muchos árboles habían sido arrancados de raíz.Por la noche cenamos toda la familia Cabezas. Cigalas y gambas a la plancha, ensalada para depurar, tostas de salmón ahumado, jamón ibérico, chuletas de cabrito, tiramisú de postre... una buena cena para despedir el año.
Como siempre, os pongo un enlace al Facebook para que veáis algunas fotos que hemos seleccionado. Un abrazo.
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Nada más salir, nos enfrentamos a una fuerte subida para llegar a las clavijas de la Ruta de las Cabras (pasas de 963 m, altitud a la que está el Ayuntamiento de El Boalo, donde se inicia la marcha, a 1.341 m). Ahí Mar demostró que para no hacer casi nada de deporte sigue manteniéndose en forma, porque subió sin ningún problema y disfrutó mucho con las vistas del piedemonte (se llegaban a ver las nuevas torres del skyline de Madrid, que sobresalían por encima de las nubes que cubrían la ciudad).
Después de hablarlo tranquilamente (ventajas de que la prueba no sea competitiva, da igual el tiempo realizado), decidimos que ella bajaría con la gente de la organización y yo continué hasta el final, ampliando incluso el recorrido propuesto para ver alguna zona que me interesaba. Cuando llegué a meta, Mar ya estaba allí con el hielo seco en la rodilla y bastante avergonzada por la situación, ya que todo el mundo te pregunta qué te ha pasado y eres el centro de atención permanente.
Había algo de nieve, sobre todo cuando subimos hasta el 'Camino del Ingeniero' para caminar un rato más. Pudimos ver varios grupos de corzos en cotas bajas, ya que según se ascendía se incrementaba el frío (estábamos algunos grados bajo cero) y estos animales prefieren estar en zonas donde la temperatura es más cálida y es más fácil encontrar alimento porque no hay que buscar bajo el manto blanco. 
