23 de enero de 2009

Viaje a la Antártida: episodio 8

Además de los correos ayer pudimos hablar con Pablo de nuevo por teléfono ya que pasaba delante de la Isla del Rey Jorge que es la única que tiene cobertura, comentar que he llamado dos veces a Vodafone para que me digan la tarifa y aún estoy esperando una respuesta, ejem. Nos comentó que estaba bastante aburrido ya que el mal tiempo no les dejaba hacer nada (ya habéis leído los correos).
De momento estarán navegando por las Islas Shetland del Sur llevando y trayendo científicos. Os pongo un mapa para que veáis un poco la situación de cada una de ellas.

Hoy ha llegado un nuevo correo suyo asi que lo anexo más abajo, ya viereis que por lo menos el dia acabó de lo más festivo. Cuando tenga nuevas noticias las iré subiendo al blog.


Un saludo

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LIVINGSTONE - ISLA PINGÜINO 22 DE ENERO DE 2009
Hoy amanecimos en Isla Livingstone, a la espera de desembarcar a varios científicos que vuelven a sus respectivos países vía aeropuerto de la Base chilena Comandante Frei. ¿Cuál es el problema? Que por un cambio de última hora del número de pasajeros desde Madrid tuvieron que contratar un avión más grande y este aparato necesita una ventana de buen tiempo de 4 horas para llegar desde Punta Arenas, repostar, cargar y salir de la zona de peligro. Como hace un día de perros, el vuelo se ha ido retrasando hasta que a las 15:30 h se ha anulado definitivamente. Hemos aprovechado para ir a la Isla Pingüino para poner un GPS y, supuestamente, para que nosotros bajásemos a hacer un poco de turismo (a conocer la isla por si nos interesaba para nuestro estudio). Pero nos pasó lo mismo: cuando llegamos las condiciones eran muy malas, con olas de 2 metros y baja visibilidad. Además había un par de icebergs que salían en el radar (aunque no los podíamos ver porque había niebla). Solución: suspendemos la instalación del GPS y... ¡hacemos una fiesta! La excusa fue que se incorporaba el 2º Comandante, pero el verdadero motivo era romper la monotonía del barco. Todo fue bastante curioso, porque mientras estábamos preparando las mesas, los marineros aprovechaban la nieve caída en el puente para hacer muñecos de nieve, fotografiarse sin las camisetas (qué frío) y hacer guerras de bolas de nieve. Luego pasamos a la cena, con los típicos embutidos, un pollo muy rico y empanadas de atún, sardinas y jamón (hay un compañero de marinería que no puede tomar pescado, de ahí la explicación) que prepararon los compañeros gallegos de la tripulación. Cuando terminamos la comida, la noche comenzó a ponerse interesante. El oleaje y el viento aumentaron y el Comandante ordenó levar anclas porque existía el riesgo de que el viento arrastrara los icebergs en nuestra dirección. El peligro era elevado porque no se veía apenas nada y los bloques de hielo pequeños no los detecta el radar. Afortunadamente, después de una navegación bastante durilla parecida a lo que vivimos en el Paso de Drake, llegamos a las 2 de la mañana a una zona protegida y todo se tranquilizó. Como ya contaba con las maravillosas pastillas que me dió el médico del barco no tuve ningún problema, aunque algún compañero no ha tenido tanta suerte y ha pasado mala noche.

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