24 de enero de 2009

Viaje a la Antártida: episodio 9

Hola de nuevo, lo primero comentaros que los 'episodios 3 y 4' comenté que el tiempo en el Drake era bueno según la web de internet que facilitaba la información, pero como ya habéis visto por la crónica de Pablo parece que no fue así, menos mal que los navegantes no se fiarán mucho de internet, je,je. Hoy hay un nuevo correo de Pablo donde parece que han tenido un muy buen dia con una agradable visita a la isla del Rey Jorge. Os pongo más abajo su mail.
Un saludo a todos.
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BAHÍA ALMIRANTE - 23 DE ENERO DE 2009
Esta mañana se presentaba aburrida y rutinaria y ha terminado siendo maravillosa. Es el encanto de la Antártida, que nunca sabes qué pasará dentro de un par de horas. Tras la fiesta de ayer la dotación ha amanecido en Bahía Almirante (Isla Rey Jorge) un poco más tarde de lo habitual. Sobre las 9:30 se ha informado que se iba a realizar una visita a la base brasileña Comandante Ferraz, inaugurada en 1984 y que está activa durante todo el año. ¿Algún problema? Como siempre había un 'pero': sólo tenían sitio para cuatro 'turistas-científicos'. He hablado con D. Alfredo, el 2º Comandante de 'Las Palmas' y parecía que ya estaban completas las plazas, pero me ha soltado un "tú ponte el traje de desembarco por si acaso" y allí que he ido. Donde caben 12 caben 13, así que me han permitido unirme a la expedición y hemos descendido a tierra. El barqueo ha sido precioso, porque al noreste de la base hay una lengua de glaciar que da a la Bahía Almirante y en el trayecto hemos ido atravesando una zona con pequeños icebergs de hielo purísimo de un presioso color azul intenso.

Nos ha recibido el jefe de la base, saludándonos a cada uno personalmente de una manera muy cercana y amable. Como éramos un grupo variopinto en cuanto a las nacionalidades (un belga, un chino, una inglesa, un americano y el resto españoles, alguno con doble nacionalidad latinoamericana), la visita se ha realizado en inglés y español-portugués. La base era realmente acogedora, con varios módulos de vida y hasta 4 laboratorios. En invierno, la dotación se reduce a 15 personas, pero ahora tenían casi sesenta, entre científicos, miembros del ejército y personal de mantenimiento. El comedor tenía capacidad para 150 comensales, lo que da una idea del tamaño de la sala. Nos han convidado a cerveza antártica (realizada expresamente para las bases) y han sellado nuestros pasaportes. La dotación de 'Las Palmas' le ha entregado una caja de buen vino de Rioja como muestra de agradecimiento. En deferencia al grupo, también han izado las banderas de todas las nacionalidades presentes ('Las Palmas' izó la bandera brasileña antes de realizar el desembarco). Nos han comentado un poco sus proyectos de investigación y había alguno muy interesante sobre el efecto de los combustibles de los buques sobre la fauna y la flora de la intermareal. Realizaban el estudio a nivel de daños morfológicos, a nivel molecular e incluso del ADN.

Antes de irnos, y después de las oportunas fotos de grupo, he tenido mi primer baño antártico con el 'mustang'. Es una sensación rara, porque según te vas sumergiendo, el traje se va comprimiendo y comienzas a flotar. Hay que tener cuidado porque los guantes no son del todo impermeables y por ahí puede entrar un poco de agua, pero el resto funciona a la perfección. Lo que tengo pendiente es pedirle a los compañeros las fotos, porque me he bajado sólo la cámara réflex y después de la experiencia de Nueva Zelanda no la saco para estas cosas que son más lúdicas y peligrosas que las fotos de paisajes. A la vuelta nos hemos acercado al frente del glaciar hasta donde era seguro y hemos hecho algunas fotos chulas desde la zodiac del buque 'Las Palmas'. También he podido ver mi primer pingüino Adelia, que estaba con un papúa soleándose encima de un hielo a la deriva. Es más pequeñito que los otros y se distingue por tener una orla blanca en el ojo.

Ahora estamos navegando hacia la Bahía Maxwell, donde está la base chilena Presidente Eduardo Frei Montalva (en un correo anterior la llamé Comandante Frei, culpa mía por no comprobar la guía de 'Lonely Planet' a tiempo). Desde allí salen los vuelos que hemos contratado este año para la campaña antártica, ya que es uno de los mejores (y escasos) aeropuertos antárticos. Si todo va bien, ahora sí que podremos dejar a los científicos que llevan 48 horas esperando salir de la Antártida y recoger al nuevo reemplazo que ya lleva el mismo tiempo perdido. Esperemos tener más suerte que ellos el día 7 cuando salgamos para Punta Arenas, porque nuestro vuelo sale el 9 y no quiero ni pensar en la posibilidad de que lo perdamos (toquemos madera).

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