3 de enero de 2010

Navidad 2009 en Pirineos

¡¡Madre mía!! He visto que ha pasado casi medio año desde que colgamos la última entrada. Este año ha sido muy intenso y nos hemos despistado con el blog. Ya es tarde para remediarlo, así que en lugar de colgar todo lo que hemos hecho desde agosto (bodas varias, alguna escapada, poca nieve), será mejor poner el contador a cero y empezar con el último viaje.

Hemos estado cinco días en Pirineos, primero solos en Boltaña y luego con Javi (el hermano de Mar), Eli (su chica), Pilar y Luís (sus padres) en Seira, al lado de Benasque. Nos alojamos en el Monasterio de Boltaña, un hotel de 5 estrellas que es chulísimo, con Spa y todo tipo de servicios (por cierto, fue mi regalo de cumpleaños). Estuvimos en régimen de media pensión y la verdad es que fue un acierto, porque las cenas eran espectaculares. ¡Así hemos venido con un par de kilos de más!
Aprovechamos que estábamos cerca de Formigal para ir a hacer un poco de mushing, es decir, conducir trineos de perros. Muy divertido y más fácil de lo que pensábamos en un principio. No nos libramos de alguna caída, pero más que nada por falta de experiencia para coger las cuestas-abajo. Los animales se saben el circuito de memoria y son muy dóciles. El precio tampoco es excesivo, 40€ una hora, aunque al final estuvimos casi 90 minutos.

También aprovechamos el Spa y el gimnasio del hotel y, sobre todo, su servicio de masajes. Mar optó por uno con piedras calientes y yo elegí el terapeútico de cuerpo entero. ¡Qué delicia! Sales como en una nube. A mí la chica me encontró contracturas que no sabía que tenía, pero la verdad es que mereció la pena.

Como nunca habíamos estado en Ordesa en invierno, nos acercamos por allí el 30. La carretera de acceso no estaba mal, pero el aparcamiento era un puro cubito de hielo. La gente se ponía los crampones para caminar por allí. Y algunos dieron con sus huesos en el suelo por un resbalón inoportuno. Nosotros ya estamos acostumbrados y salimos indemnes. La zona estaba preciosa, aunque avanzar era difícil y sólo llegamos a las primeras cascadas (unos 7 km en total). Luego visitamos Torla y aprovechamos para zamparnos un solomillo en hojaldre a la pimienta negra que estaba buenísimo (como veréis, nos hemos pasado los cinco días comiendo como bestias).
El 31 fuimos para Seira. La idea era practicar esquí de fondo en los Llanos del Hospital, pero había mucha nieve y hacían falta cadenas, así que lo dejamos para otro momento y nos fuimos a hacer una rutilla por el Valle de Estós. Ya la conocíamos y nos lo tomamos con mucha calma. Nos llamó la atención una avalancha que había caído a principios de semana y que había movido mucha nieve. Cuando ves estas cosas te das cuenta de la fuerza de la naturaleza: muchos árboles habían sido arrancados de raíz.

Por la noche cenamos toda la familia Cabezas. Cigalas y gambas a la plancha, ensalada para depurar, tostas de salmón ahumado, jamón ibérico, chuletas de cabrito, tiramisú de postre... una buena cena para despedir el año.

Como siempre, os pongo un enlace al Facebook para que veáis algunas fotos que hemos seleccionado. Un abrazo.

1 comentario:

Santi dijo...

Hola familia,
¡Cómo os lo pasais!
La foto de familia muy buena... un poco serios pero bueno.
Ya me he enterado de la buena noticia.
Felicidades.